al menos temporalmente. Ya son un tanto de años que no me sucede, pero lo puedo recordar muy bien, las imágenes siguen vivas en mi cabeza. Recuerdo una de tantas experiencias donde me encontraba platicando con una chica muy guapa, que acaba de terminar una sesión de fotos y con todo el maquillaje y el [...] miso el January 13, 2010
al menos temporalmente.
Ya son un tanto de años que no me sucede, pero lo puedo recordar muy bien, las imágenes siguen vivas en mi cabeza. Recuerdo una de tantas experiencias donde me encontraba platicando con una chica muy guapa, que acaba de terminar una sesión de fotos y con todo el maquillaje y el peinado y demás, se veía verdaderamente deslumbrante, sus ojos me tenían hipnotizado por completo.
En al menos 3 ocasiones durante los breves 10 minutos de interacción con ella, se me olvidaron por completo las cosas. Primero fue el nombre de una amiga, muy buena amiga que teníamos en común y que por más que intenté no pude recordar, y que probablemente pensó que estaba mintiendo porque nunca se lo pude decir.
Luego emocionado de que las cosas iban bien decidí invitarla a un evento que tenía ese fin de semana, era la inauguración de la exposición de una amiga que estaba haciendo sus pininos en la pintura en aquel entonces, pero que por más que intenté recordar el nombre de la galería donde era la exposición, no pude y a la hora de darle mi teléfono lo olvide por completo.
Minutos después en mí coche traté de recordar mi teléfono y no pude, nunca se me va a olvidar esa sensación que sólo más adelante aprendí a evitarlo.
Un nuevo estudio revela que no soy el único con ese síntoma, lo cual me hace sentir mucho más tranquilo. Al parecer los hombres se vuelven temporalmente más tontos cuando hablan con una mujer que encuentran atractiva. En los estudios les hicieron exámenes antes y después de hablar con gente del otro sexo que encontraban atractiva y constantemente se notó en todos los hombres una caída en su habilidad cognitiva.
Los investigadores concluyeron que en general esto se debe a nuestro instinto de querer impresionar al otro sexo, y para hacerlo requerimos de estar atentos a todo lo que hacemos y decimos, a como lo decimos, a nuestros movimientos y a los de ella y son tantas cosas que “desgastan” temporalmente a nuestro cerebro haciéndolo más tonto temporalmente en lo que se recupera.
Por eso les digo: no hay necesidad de impresionar a nadie, en general creo que los hechos hablan por sí solos y una vez que aprendes a estar feliz con quien eres se te quita por completo esa necesidad de apantallar.
Espero que les sirve de lección …
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